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arturomoya

Alegría no tem fin....

Alegría no tem fin.... La semana se salvó... con la visita de Mario.
Amigo y hermano de amigo, Mario pasó por esta noche y madrugada refrescante... compartiendo cena, vino, tabaco, café y risas descalabradas.

Mario para mí, tiene muchos nombres: compañero en horas jóvenes pero oscuras (cuando la ideología se formaba entre temores y audacias), maestro y modelo en esta pasión por la gráfica que se convirtió en oficio, su sonrisa fresca (y siempre tan cordobesa), me devolvió por un ratito a parte de mi historia... la más buena, la más "grossa".

Uno de esos amigos que uno ve muy de vez en cuando, se comunica menos, pero disfruta al mango cuando lo tiene cerca.

Una noche entre cuatro (Mario, Alberto, Yanina y yo), que sirvio para:

- hablar de diseñadores cordobeses en el exilio porteño.
- hablar de los popes del diseño y el cholulismo de los diseñadores.
- hablar de tecnologías gráficas (Santarsiero incluído)...
- hablar de la enseñanza del diseño, y las jóvenes y viejas generaciones.
- hablar de MAC y hablar de PCs... (Mario es maquero de la primera y la última hora. Solo manejó -obligado- PCs en su paso profesional por Página 12).
- hablar de nosotros...
- hablar de ellos...
- hablar y hablar.

En medio de la noche, y conversando acerca de la obsesión por llegar a casa y encender una "compu", me dejó una frase que quedó rebotando en mi cabeza: "Uno aprende a apagar la computadora, solo cuando tiene un hijo".

Ulises, su hijo, sigue creciendo. [Hace mucho... no lo veo], y yo al mío todavía no lo diseñé.
Estará siendo hora de pensar en eso... ¿quién sabe?

Gracias, Marito por venir. Alegría no tem fin....

Por vos... aká está esta pequeña galería de fotos, para visitar cuando ya estés nuevamente en la monstruosa ciudad. Buenos Aires te reclama.

1 comentario

dosdedos -

¡Ceeeeeloooosss!