Alguien debería condenar a los imbéciles que abren un ciber pensando que se puede atender como un negocio de "todo por dos pesos". Si un médico comete "mala praxis", va preso. Si un abogado comete "mala praxis", va preso. ¿Y qué de aquellos que hacen de la mala praxis un negocio de Tecnología? ¿abren un ciber?
Bien. Lo que les voy a contar es absolutamente real, (aunque parezca un post de realismo mágico).
La Odisea comienza cuando (por razones que no vienen al caso), me vi obligado a tener que imprimir en un ciber, esta mañana temprano unos modelos de examen que tomaba a las ocho. La planificación había sido: me levanto más temprano, voy al ciber de siempre, imprimo y listo. Eso fue lo que me pasó...
MALA PRAXIS 1
Regla de oro de cualquier negocio: si pones un horario, respétalo.
No es bueno que un usuario habitual llegue al horario en que se supone tienes abierto tu negocio, y lo encuentre cerrado. Ningún cartel, ninguna información. ¿ya abría, valía la pena esperar?. Error. El ciber nunca abrió. Minutos perdidos en la puerta, a salir corriendo a buscar otra opción.
MALA PRAXIS 2
De camino, un segundo ciber, atendido por un caballero de edad, visiblemente medicado (a mis años puedo reconocer el efecto del Lexotanil en un cerebro humano). El caballero, a cargo en ese momento del ciber, se movía detrás del mostrador con la lentitud de un maestro de Tai-Chi-Chuan, (pero sin los beneficios de salud que esta práctica implica). Debe haber tardado un minuto y medio en girar la cabeza, luego de que yo pronuncié la frase de rigor: "Buenos días, ¿se puede imprimir?".
Su respuesta (que sí se hizo esperar), fue positiva, y sin mediar mas palabras tomó mi diskette y lo introdujo en otro ceremonioso acto que consumió otros tres o cuatro minutos de mi vida, en la bahía correspondiente. (al menos, en eso le acertó). A esa altura ya pensé: "esto va mal..."
Primero el caballero cerró religiosamente todas las pantallas abiertas (sin acudir a F4, ni otro método abreviado por supuesto), y transcurridos unos cinco o seis minutos más tenía abierta en una ventana el contenido de mi diskette. Y ocurrió lo que me temía: la vista en pantalla mostraba -a través del ícono de los archivos que quería imprimir- que NO ESTABA INSTALADO el Adobe Acrobat Reader. Dije: "estoy frito!... tengo que salir huyendo de aquí".
Alcancé a enunciar, tratando de ser amable, "no, está bien. Deje nomás.. no tiene instalado el programa para leerlo..". A lo que el casi anciano, entre extasiado y abúlico dijo: "Programa? ¿qué programa?.
Por dignidad, mas que por otra cosa, empecé a explicarle: "Los archivos son .pdf, necesita el Acrobat para leerlo. No lo tiene instalado..." (y pensé... a este ritmo, hermano, si te digo que descargues e instales el Acrobat Reader... el modelo de examen va a servir para los finales de marzo).
El me interrumpió, dándose aires de importancia...: "Pero.. tengo el AUTOCAD".!!!!!!
Maldito!!!!!!
Creo que el maldito se salvó de un estrangulamiento feroz, porque en una de las manos tenía el maletín y en la otra -inútilmente- el otro diskette con la copia de respaldo que a esta altura resultaba tan inútil como el original que tenía en su PC.
Con un gesto crispado y sin dar mayores explicaciones, le pedí -reconozco que no de muy buenas maneras- que me devolviera mi diskette y me fui.
MALA PRAXIS 3
A esta altura, mi corazón estaba acelerado y debo haber fumado un cigarrillo en tres pitadas, mientras cuasi corría por las calles de Nueva Córdoba, buscando un tercer ciber abierto (se supone que la tercera es la vencida). Lo encontré a las dos cuadras. Un super ciber, bocha de máquinas, ambiente tech... dije: "Esta es la mía..".
Ingresé sudado y tosiendo, con pulsaciones que no me harían durar mas de 30 segundos en el programa homónimo, y me dije calmamente... "esta es.. acá seguro tiene que ser...".
Mientras atravesaba el inmenso salón (y sin prestar atención a los pocos "parroquianos" que en ese momento estaban chateando y cosas así), me dirijí hacia el mostrador. Ya estaba cerca.. y no se veía a nadie alli. Mala señal, me dije.
A medida que me acercaba, alcancé a ver una figura femenina (de mediana edad, promediando los cuarenta) que -agazapada al lado de un máquina-, se incorporaba para recibirme con un "si?" de compromiso. La miré dos segundos, y me cayó una ficha: tenía el aspecto de la típica divorciada que -luego del juicio de divorcio- alcanzó a montar con el dinero de su ex-marido un micro-emprendimiento. Adivinen qué: ¿un ciber?, si o algo parecido. En ese mismo momento me dije.. "Arturo, no te dejes llevar por tus prejuicios, tal vez sea ingeniera en sistemas o algo así... ¿por qué dejar que fluyan esos pensamientos tan negativos?
Bien. La señora en cuestión se ubicó detrás del mostrador y volví a disparar mi inocente pregunta: "¿se puede imprimir, verdad?". A lo que contestó, por supuesto... mientras extendía su mano para recibir mi diskette.
Atento a las experiencias pasadas, se me ocurrió advertirle... "Son documentos en .pdf. ¿Tiene el Acrobat instalado, verdad?. Su sonrisa amable de "madama tecnológica" se congeló al igual que su brazo extendido, y con cierta cara de horror... y dubitativa, me interrogó firmemente: "Eh.. eh... ¿en qué versión está?". Y cometí el error que me costó otra inflamación de aorta.. Le dije: "Versión 5 o 5.5, no recuerdo bien". Error!
Esa fue la brecha que dejé abierta. Ella, ahora cuasi enojada y con aire de maestra primaria ofuscada.. me dijo (aún con el diskette en la mano)...."Ah.. no... entonces no va a poder ser". (?). "Yo tengo instalado aquí el Acrobata 6". (?).
No podía formular palabra. Le digo.. "Pero... ¿cuál es el problema?". Y extendiéndome la mano para devolverme el diskette, me dice: "El Acróbata 6 no abre versiones anteriores. No se pueden abrir archivos viejos con programas nuevos."
La cara de verdadero ESTUPOR... me duró un par de segundos. Ella seguía con el brazo extendido y ahora agitaba el diskette frente a mi cara.. para que lo tomara. Ni siquiera lo había puesto en su disketera (punto para el viejo del ciber anterior. Al menos había puesto pila en eso).
Según recuerdo... le hice la peor cara de asco que puedo recordar en mi estudiado repertorio de caras de asco. Le recibí el diskette. Mascullé... "está bien.. no importa.. dejalo así. Se puede... pero no importa". Ella no contestó.
Ahora, más calmado, pienso que debía haberle dicho a esta persona que soy profesor universitario, que dicto cátedra sobre Tecnologías gráficas, y tengo algún que otro curso hecho en gestión de .pdf (con un Adobe Consulting de Latinoamérica, incluído). El .pdf es parte de mi vida. En fin... creo que no hubiera servido de nada.
Me fui, vencido y convencido de que eso de que no hay dos sin tres es falso. Y tenía que seguir probando.
Finalmente, (he aquí el final feliz), camino a la Universidad encontré un cuarto ciber donde pude finalmente lograr mi cometido. Llegué, en conclusión, unos cuarenta minutos tarde... mis alumnos tuvieron la paciencia de comprender la demora, aunque no les dí demasiadas explicaciones. Se las estoy dando aquí.
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Este post se hizo largo, pero tuvo intenciones terapéuticas, como habrán apreciado.
Esto no me quita el odio visceral que siento por todos los OPORTUNISTAS ABRE CIBER.. que encima de no poner pilas en su trabajo, intentan tomarte por tonto. No son pocos...
Tal vez, algún día, en esos que Córdoba se incendia... encuentre una botella vacía a la que ponerle nafta, y pueda dar rienda suelta a los instintos animales que me surgieron en esta soleada mañana de noviembre cuando solo quería imprimir un .pdf. Al menos ya sé en qué lugar arrojarla... sería, casi, un servicio a la comunidad.